Caballeros del Pilar

MEDITACIÓN DICIEMBRE 2024

26/11/2024

Queridas Damas y Caballeros: Con motivo de la preparación para el Jubileo del 2025, para vuestra meditación del mes de diciembre de 2024, os propongo meditar sobre la oración en las enseñanzas del Papa Francisco. Feliz y Santa Navidad.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Bendita y alabada sea la hora en que María Santísima vino en carne mortal a Zaragoza, por siempre sea bendita y alabada. Gracias, Señora del Pilar, por haber venido a Zaragoza, y dejarnos TU PILAR, fortaleza en la fe, seguridad en la esperanza y constancia en el amor. Señora del Pilar, te pedimos por la santidad del Papa Francisco, por nuestro Arzobispo Carlos, por la santidad de la Iglesia, y de la Diócesis de Zaragoza. Madre, te rogamos que Damas y Caballeros seamos fieles a nuestra vela mensual. Ayúdanos a defender la vida desde el primer momento de su concepción. Señora del Pilar, Reina de la Paz, que reine la paz en el mundo; danos trabajo digno para todos, y abundancia de vocaciones sacerdotales, religiosas, y de entrega a Dios en medio del mundo.

En diversas ocasiones, recuerda el Papa Francisco que la oración es un diálogo íntimo con el Creador, un diálogo que parte del corazón humano para alcanzar el Corazón de Dios y su misericordia.

La oración debe ser, para el cristiano, “el respiro de la vida espiritual”, sin la cual faltaría el acto vital que nos pone en relación con el Padre.

La vida de oración no se presenta como una alternativa al trabajo, o a los otros compromisos, que estamos llamados a desarrollar durante el día, sino más bien como aquello que acompaña cada acción de la vida.

La oración alimenta la lámpara que ilumina el rostro de Cristo presente en los hermanos. Enseña el Catecismo de la Iglesia Católica que la oración es “la relación viviente de los hijos de Dios con su Padre infinitamente bueno, con su hijo Jesucristo y con el Espíritu Santo”. En este diálogo, el fiel no sólo habla a Dios, sino que aprende también a escucharlo, encontrando las respuestas y la dirección a la luz de su presencia silenciosa. La oración se convierte en el puente entre el cielo y la tierra, un lugar de encuentro donde el corazón del hombre y el corazón de Dios se encuentran en un diálogo de amor incesante.

En la oración, descubrimos cuánto nos ama Dios. Este descubrimiento nos da la esperanza y la fuerza para vivir la jornada, de tal modo que los problemas por afrontar no sean obstáculos para nuestra felicidad, sino llamadas de Dios, ocasiones para nuestro encuentro con Él.

En la oración, la misericordia divina se manifiesta en modo profundo y personal, porque en ella descubrimos que cada necesidad humana es, en lo profundo, una llamada continua a la misericordia del Padre: sólo con la oración humilde, se puede obtener la misericordia. Es necesario un corazón puro para que la oración sea vital y muestre a Dios lo que necesitamos, como lo hizo el publicano en el Templo.

La oración es el lugar en el cual los cristianos se reconocen parte de la única familia de Dios, porque con ella se refuerzan los lazos de fraternidad que nos unen con el mismo Padre.

El Catecismo de la Iglesia Católica enseña que es, en la oración litúrgica, donde la Iglesia se reconoce como un Cuerpo único que se dirige a su Señor.

Donde hay oración, hay comunión; y donde hay comunión, hay oración.

El Papa nos exhorta a hacer de nuestra oración como la llave capaz de abrir el corazón de Dios, un corazón que “no está blindado”. “tú puedes abrirlo con una llave común, con la oración”.

Dios tiene un corazón de amor, un corazón de Padre. La oración es la más grande fuerza de la Iglesia.

Recordáis que el Papa Francisco nos pedía transformar el año 2024 en una gran “sinfonía de oración”, para recuperar el deseo de estar en la presencia del Señor, escucharlo y adorarlo, haciendo así de la oración el “camino maestro” hacia la santidad, que conduce a vivir la contemplación incluso en medio de la acción. Que nuestra vida sea una “sinfonía de oración”.

La oración es la primera fuerza de la esperanza, abre la puerta a la esperanza. Tú rezas y la esperanza crece, avanza. Cuidemos la oración.

Vuestro Director Espiritual: Pedro José

Last modified: 26/11/2024

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