Caballeros del Pilar

MEDITACIÓN NOVIEMBRE 2024

29/10/2024

Queridas Damas y Caballeros:  para vuestra meditación del mes de noviembre de 2024 os propongo la catequesis del Papa Francisco del 21 de agosto de este año sobre el Espíritu Santo en el Bautismo de Jesús.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Bendita y alabada sea la hora en que María Santísima vino en carne mortal a Zaragoza, por siempre sea bendita y alabada. Gracias, Señora del Pilar, por haber venido a Zaragoza, y dejarnos TU PILAR, fortaleza en la fe, seguridad en la esperanza y constancia en el amor. Señora del Pilar, te pedimos por la santidad del Papa Francisco, por nuestro Arzobispo Carlos, por la santidad de la Iglesia, y de la Diócesis de Zaragoza. Madre, te rogamos que Damas y Caballeros seamos fieles a nuestra vela mensual. Ayúdanos a defender la vida desde el primer momento de su concepción. Señora del Pilar, Reina de la Paz, que reine la paz en el mundo; danos trabajo digno para todos, y abundancia de vocaciones sacerdotales, religiosas, y de entrega a Dios en medio del mundo.

Reflexiona el Papa sobre el Espíritu Santo que viene sobre Jesús en el bautismo del Jordán y de Él se difunde en su cuerpo que es la Iglesia. Leemos lo que escribe San Marcos en 1, 9-11 sobre la escena del bautismo de Jesús: “En aquellos días, Jesús vino de Nazaret de Galilea y fue bautizado en el Jordán por Juan. Y en seguida, mientras subía del agua, vio que los cielos se abrían y que el Espíritu descendía sobre él como paloma y vino una voz del cielo: “Tú eres mi Hijo amado: en ti me he complacido”.

“Toda la Trinidad se dio cita, en ese momento, a orillas del Jordán. Está el Padre que se hace presente con su voz; está el Espíritu Santo que desciende sobre Jesús en forma de paloma y está aquel a quien el Padre proclama su Hijo amado, Jesús. Es un momento muy importante de la Revelación, es un momento importante de la historia de la salvación. Nos hará bien releer este pasaje del Evangelio”. Poco después de su bautismo, en la sinagoga de Nazaret, en clara referencia al acontecimiento del Jordán, Jesús afirma: “El Espíritu del Señor está sobre mí; por eso me ha ungido” (Lc 4, 18).

En el Jordán, Dios Padre ha “ungido con el Espíritu Santo”, ha consagrado, a Jesús como Rey, Profeta y Sacerdote.  Recuerda el Santo Padre que en el Antiguo Testamento los reyes, los profetas y los sacerdotes eran ungidos con óleo perfumado. En el caso de Jesús, en lugar del aceite, está el aceite espiritual que es el Espíritu Santo, que desciende sobre Jesús.

Como sabemos, Jesús estaba lleno del Espíritu Santo desde el primer instante de su Encarnación, ahora, comenta el Romano Pontífice, “con esta unción, recibe la plenitud del don del Espíritu, pero por su misión que, como cabeza, comunicará a su cuerpo que es la Iglesia, y a cada uno de nosotros. Por eso la Iglesia es el nuevo “pueblo real, pueblo profético, pueblo sacerdotal. Ha sido ungido con el aceite de la alegría, ungido con el Espíritu Santo. Nuestro mismo nombre de “cristianos” será explicado por los Padres en el sentido literal: cristianos quiere decir “ungidos a imitación de Cristo”.

Cristo es la cabeza, nuestro Sumo Sacerdote, el Espíritu Santo es el óleo perfumado y la Iglesia es el cuerpo de Cristo en el que se difunde. La unción nos perfuma. A la vez, una persona que vive con alegría su unción perfuma a la Iglesia, perfuma a la comunidad, perfuma a la familia con este perfume espiritual.

Advierte el Papa: Por desgracia, a veces los cristianos no difunden el perfume de Cristo, sino el mal olor de su pecado. Y no lo olvidemos nunca: el pecado nos aleja de Jesús, el pecado nos convierte en aceite malo. Y el diablo -no olvidéis esto- por lo general, el diablo entra por los bolsillos -tened cuidado. Te digo y me digo: Ni un día en pecado mortal.

Cada uno debe realizar esta vocación sublime de ser el buen olor de Cristo en el mundo. El perfume de Cristo emana de los “frutos del Espíritu”, que son “amor, alegría, paz, magnanimidad, benevolencia, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí” (Ga 5, 22).

Queridas Damas y Caballeros: Nos dice el Papa: Qué bonito es encontrar una persona que tenga estas virtudes: una persona con amor, una persona alegre, una persona que crea la paz, una persona magnánima, no tacaña, una persona benévola que acoge a todos, una persona buena. Es bonito encontrar una persona buena, una persona fiel, una persona mansa, que no esté orgullosa. Damas, Caballeros, difundamos el perfume de Cristo dando testimonio del amor, la alegría, la paz, la afabilidad y la bondad.

Vuestro Director Espiritual: Pedro José

Last modified: 29/10/2024

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