Caballeros del Pilar

MEDITACIÓN DICIEMBRE 2022

29 noviembre 2022

Queridas Damas y Caballeros, en el mes de diciembre, en la vela ante Nuestra Señora del Pilar, seguimos meditando la primera Encíclica del Papa Francisco, Lumen Fidei.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Bendita y alabada sea la hora en que María Santísima vino en carne mortal a Zaragoza, por siempre sea bendita y alabada. Gracias, Señora del Pilar, por haber venido a Zaragoza, y dejarnos TU PILAR, fortaleza en la fe, seguridad en la esperanza y constancia en el amor. Señora del Pilar, te pedimos por el Papa Francisco, por nuestro Arzobispo Carlos, por la santidad de la Iglesia y de la Diócesis de Zaragoza. Que reine la paz en Ucrania y en el mundo; danos trabajo digno para todos y abundancia de vocaciones sacerdotales, religiosas y de entrega a Dios en medio del mundo.

El Concilio Vaticano II “ha sido un Concilio sobre la fe, en cuanto que nos ha invitado a poner de nuevo en el centro de nuestra vida eclesial y personal el primado de Dios en Cristo. La Iglesia sabe que la fe es un don de Dios que tiene que ser alimentado y robustecido para que siga guiando su camino”. La fe enriquece la existencia humana en todas sus dimensiones.

Queridos Caballeros y Damas, encendamos nuestra fe. Cristo vive. Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Hombres y mujeres de fe hacen falta.

Recuerda el Romano Pontífice que el Sucesor de Pedro, ayer, hoy y siempre, está llamado a “confirmar a sus hermanos” en el inconmensurable tesoro de la fe, que Dios da como luz sobre el camino de todo hombre.

Seguimos meditando las palabras del Papa: “En la fe, don de Dios, virtud sobrenatural infusa por él, reconocemos que se nos ha dado un gran Amor, que se nos ha dirigido una Palabra buena, y que, si acogemos esta Palabra, que es Jesucristo, Palabra encarnada, el Espíritu Santo nos transforma, ilumina nuestro camino hacia el futuro, y da alas a nuestra esperanza para recorrerlo con alegría. Fe, esperanza y caridad, en admirable urdimbre, constituyen el dinamismo de la existencia cristiana hacia la comunión plena con Dios”.

La fe “nos abre el camino y acompaña nuestros pasos a lo largo de la historia”.  Entenderemos la fe recorriendo “el camino de los hombres creyentes, cuyo testimonio encontramos en primer lugar en el Antiguo Testamento”.

Abrahán, nuestro padre en la fe, ocupa un lugar destacado. “Dios le dirige la Palabra, se revela como un Dios que habla y lo llama por su nombre”. “La fe está vinculada a la escucha. Abrahán no ve a Dios, pero oye su voz”.

Dios se manifiesta “como el Dios de una persona, el Dios de Abrahán, Isaac y Jacob, capaz de entrar en contacto con el hombre y establecer una alianza con él. La fe es la respuesta a una Palabra que interpela personalmente, a un Tú que nos llama por nuestro nombre”.

Dios comunica a Abrahán “una llamada y una promesa”. Una llamada “a salir de su tierra, una invitación a abrirse a una vida nueva, comienzo de un éxodo que lo lleva hacia un futuro inesperado”.

La fe tiene que dar siempre un paso adelante. La fe -dice el Papa- “ve en la medida en que camina, en que se adentra en el espacio abierto por la Palabra de Dios”.

Una promesa: tu descendencia será numerosa, serás padre de un gran pueblo. La fe, en cuanto memoria del futuro, “está estrechamente ligada con la esperanza”.

Recuerda las palabras de Jesús: “Todo es posible para el que cree”. ¡Vivamos de fe!

Vuestro Director Espiritual: Pedro José

Last modified: 29 noviembre 2022

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