Caballeros del Pilar

MEDITACIÓN MARZO 2022

25 febrero 2022

Queridas Damas  y Caballeros, en el mes de marzo de 2022, seguimos meditando el Discurso del Papa Francisco en la apertura del proceso sinodal sobre la sinodalidad.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Bendita  y alabada sea la hora en que María Santísima vino en carne mortal a Zaragoza, por siempre sea bendita y alabada. Gracias, Señora del Pilar, por haber venido a Zaragoza, y dejarnos TU PILAR, fortaleza en la fe, seguridad en la esperanza y constancia en el amor. Señora del Pilar, acorta este tiempo de prueba, que reine la paz en el mundo; danos trabajo digno para todos y abundancia de vocaciones sacerdotales, religiosas y de entrega a Dios en medio del mundo. Por favor, encomendad los ejercicios espirituales del 21 al 25 de marzo en el Pilar.

Celebrar un Sínodo, en palabras del Papa Francisco, “siempre es hermoso e importante, pero es realmente provechoso si se convierte en expresión viva del ser Iglesia, de un actuar caracterizado por una participación auténtica… La participación es una exigencia de la fe bautismal. Como afirma el apóstol Pablo, “todos nosotros fuimos bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo” (1 Co 12,13).

El punto de partida es el Bautismo, “nuestro manantial de vida, del que deriva una idéntica dignidad de hijos de Dios, aun en la diferencia de ministerios y carismas”.  Recuerda el Papa que “todos estamos llamados a participar en la vida y misión de la Iglesia. Si falta una participación real de todo el Pueblo de Dios, los discursos sobre la comunión corren el riesgo de permanecer como intenciones piadosas”.

Reconoce el Santo Padre que, en este aspecto, “hemos avanzado, pero todavía nos cuesta, y nos vemos obligados a constatar el malestar y el sufrimiento de numerosos agentes pastorales, de los organismos de participación de las diócesis y las parroquias, y de las mujeres, que a menudo siguen quedando al margen. ¡La participación de todos es un compromiso eclesial irrenunciable! Todos los bautizados. Esta es la carta de identidad: el Bautismo”. El Sínodo nos ofrece “una gran oportunidad para una conversión pastoral en clave misionera y también ecuménica”,

Alerta el Papa de algunos riesgos: En primer lugar, el formalismo. “Un Sínodo se puede reducir a un evento extraordinario, pero de fachada, como si nos quedáramos mirando la hermosa fachada de una iglesia, pero sin entrar nunca”.

El Sínodo “es un itinerario de discernimiento espiritual efectivo, que no emprendemos para dar una imagen bonita de nosotros mismos, sino para colaborar mejor con la obra de Dios en la historia”.

Si hablamos de una Iglesia sinodal “no podemos contentarnos con la forma, sino que necesitamos la sustancia, los instrumentos y las estructuras que favorezcan el diálogo y la interacción en el Pueblo de Dios, sobre todo entre los sacerdotes y los laicos”.

Un segundo riesgo es el intelectualismo. La abstracción. La realidad va por allí, y nosotros, con nuestras reflexiones, vamos por otra parte. Convierte el Sínodo en una especie de grupo de estudio, con intervenciones cultas pero abstractas sobre los problemas de la Iglesia y los males del mundo; una suerte de “hablar por hablar”, donde se actúa de manera superficial y mundana, terminando por caer otra vez en las habituales y estériles clasificaciones ideológicas y partidistas, y alejándose de la realidad del Pueblo santo de Dios y de la vida concreta de las comunidades dispersas por el mundo”.

“Por último, puede surgir la tentación del inmovilismo. Es mejor no cambiar, puesto que «siempre se ha hecho así» (Exhort. apost. Evangelii gaudium, 33). Esta palabra es un veneno en la vida de la Iglesia: ‘Siempre se ha hecho así’. Quienes se mueven en este horizonte, aun sin darse cuenta, caen en el error de no tomar en serio el tiempo en que vivimos”.

“El riesgo es que al final se adopten soluciones viejas para problemas nuevos; un pedazo de tela nueva, que como resultado provoca una rotura más grande (cf. Mt 9,16). Por eso, es importante que el camino sinodal lo sea realmente, que sea un proceso continuo; que involucre —en fases diversas y partiendo desde abajo— a las Iglesias locales, en un trabajo apasionado y encarnado, que imprima un estilo de comunión y participación marcado por la misión”.

Queridas Damas y Caballeros: Pidamos a Nuestra Señora del Pilar que nos ayude a aprovechar este tiempo de gracia.

Vuestro Director Espiritual: Pedro-José.

Last modified: 25 febrero 2022

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