Caballeros del Pilar

MEDITACIÓN OCTUBRE 2021

28 septiembre 2021

Queridas Damas  y Caballeros, en el mes de octubre de 2021, seguimos meditando en  “Iglesia en salida: Fermento transformador y Luz del mundo”.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Bendita  y alabada sea la hora en que María Santísima vino en carne mortal a Zaragoza, por siempre sea bendita y alabada. Gracias, Señora del Pilar, por haber venido a Zaragoza, y dejarnos TU PILAR, fortaleza en la fe, seguridad en la esperanza y constancia en el amor. Señora del Pilar, acorta este tiempo de prueba; ayuda a los afectados por la erupción del volcán de la isla de La Palma;  danos trabajo digno para todos; y que el Dueño de la mies llene de seminaristas santos  y doctos el seminario de Zaragoza.

Recordáis las palabras del  Papa Francisco al Congreso “Pueblo de Dios en salida”: “El mandato misionero es siempre actual y vuelve a nosotros con la fuerza de siempre, para hacer resonar la voz siempre nueva del Evangelio en este mundo en el que vivimos, particularmente en esta vieja Europa, en la que la Buena Noticia se ve sofocada por tantas voces de muerte y desesperación. La Palabra viva de Dios necesita ser predicada con pasión y alegría a través del testimonio cristiano para poder derrumbar hasta los muros más altos que aíslan y excluyen. Es la hora de ustedes, de hombres, y mujeres, comprometidos en el mundo de la cultura, de la política, de la industria… que con su modo de vivir sean capaces de llevar la novedad y la alegría del Evangelio allá donde estén. Los animo a que vivan su propia vocación, inmersos en el mundo, escuchando, con Dios y con la Iglesia, los latidos de sus contemporáneos, del pueblo”. Hasta aquí el Papa.

Para que el fermento no se desvirtúe, ha de tener la fuerza de Dios. Dios es quien transforma. Sólo cuando permanecemos unidos a Él, somos verdaderamente fermento de santidad. De otro modo estaremos en la masa como simple masa, sin aportar lo que se espera de la levadura.

Iglesia en salida: Luz del mundo.  Jesús afirmó de sí mismo: “Yo soy la Luz del mundo” Jn 8, 12; el que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”. Jesús nos llama para que vayamos en pos de Él y para que iluminemos la vida de los hombres y sus actividades nobles con la luz de la fe. El remedio a tantos males que aquejan a la humanidad es la fe en Jesucristo, nuestro Maestro y Señor. Sin Él los hombres caminan a oscuras, y por eso tropiezan y caen. La fe que debemos comunicar es luz en la inteligencia, una luz incomparable.

Vosotros sois la luz del mundo. El Señor expone la grandeza de la misión de los bautizados: ser luz, iluminar con nuestra vida, ser testigos de quien es la Luz. Que los hombres, al ver las obras de los que deseamos seguir al Señor, den gloria al Padre, les lleven al encuentro de quien puede dar sentido y plenitud a sus vidas.

Comenta el Papa Francisco: “Jesús quiere decir: Si sois pobres de espíritu, si sois mansos, si sois puros de corazón, si sois misericordiosos… seréis la sal de la tierra y la luz del mundo. ¿Cómo queréis vivir? ¿Cómo una lámpara encendida o como una lámpara apagada? ¡Lámpara encendida! Es precisamente Dios quien nos da esta luz y nosotros la damos a los demás. Esta es la vocación cristiana: Ser Luz, iluminar; acercar a quien es la Luz del mundo, y desea lo mejor para cada uno de nosotros, no quiere que andemos en tinieblas. Jesús solicita a sus seguidores que su vida ilumine a los demás, venzan los miedos, no se oculten, ni se encierren en sí mismo, no avergonzarse de ser cristiano. No es cuestión de brillar, cautivar, encandilar, pero si, de llevar a quien es la LUZ y desea iluminar y dar plenitud a nuestra existencia, es cuestión de dar sentido a la vida, a los interrogantes del corazón humano”.

Queridas Damas y Caballeros, seremos luz para este mundo cuando, con nuestras acciones, irradiemos el evangelio, cuando en nuestra vida se refleje que nos creemos lo que proclamamos con nuestros labios porque queremos hacerlo vida, cuando nos tomemos en serio nuestra respuesta al Señor, cuando no escondamos al Señor, cuando lo dejemos obrar en nosotros y seguro que se manifestará y se notará, ya que nos irá podando y transformando en Él, nos ayudará a quitar todo aquello que no nos deja irradiar su luz.

Agradecemos la luz de la Fe. En palabras de un aragonés universal, “fuera de la fe están las tinieblas, la oscuridad, que es consecuencia del pecado”.

Vuestro Director Espiritual: Pedro-José.

Last modified: 28 septiembre 2021

Comments are closed.