Caballeros del Pilar

MEDITACIÓN MARZO 2021

25 febrero 2021

Queridas Damas y Caballeros, en el mes de Marzo, os invito a meditar el mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2021.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Bendita  y alabada sea la hora en que María Santísima vino en carne mortal a Zaragoza, por siempre sea bendita y alabada. Gracias, Señora del Pilar, por haber venido a Zaragoza, y dejarnos TU PILAR, fortaleza en la fe, seguridad en la esperanza y constancia en el amor. Señora del Pilar, acorta este tiempo de prueba, que cese esta pandemia; que haya trabajo digno para todos; y llena de seminaristas santos el seminario de Zaragoza.

El Santo Padre alienta a los cristianos a prepararse para la celebración de la Pascua, recorriendo un camino de conversión basado en tres puntos clave: La fe, la esperanza y la caridad, expresadas en tres gestos concretos que podemos aplicar en nuestra vida diaria: el ayuno, la oración y la limosna. Cuaresma es un tiempo para renovar la fe, la esperanza y la caridad.

“En este tiempo de conversión, renovemos nuestra fe, saciemos nuestra sed con el “agua viva” de la esperanza y recibamos con el corazón abierto el amor de Dios que nos convierte en hermanos y hermanas en Cristo… El itinerario de la Cuaresma, al igual que todo el camino cristiano, ya está bajo la luz de la Resurrección”.

El ayuno, la oración y la limosna “son las condiciones y la expresión de nuestra conversión. La vía de la pobreza y de la privación (el ayuno), la mirada y los gestos de amor hacia el hombre herido (la limosna) y el diálogo filial con el Padre (la oración) nos permiten encarnar una fe sincera, una esperanza viva y una caridad operante.

La fe nos llama a acoger la Verdad y a ser testigos, ante Dios y ante nuestros hermanos y hermanas”. “El ayuno… vivido como experiencia de privación, lleva a descubrir de nuevo el don de Dios y a comprender nuestra realidad de criaturas que, a su imagen y semejanza, encuentran en Él su cumplimiento”.  “Quien ayuna se hace pobre con los pobres y “acumula” la riqueza del amor recibido y compartido… El ayuno contribuye a amar a Dios y al prójimo”. “Ayunar significa liberar nuestra existencia de todo lo que estorba, incluso de la saturación de informaciones —verdaderas o falsas— y productos de consumo, para abrir las puertas de nuestro corazón a Aquel que viene a nosotros pobre de todo, pero “lleno de gracia y de verdad”: el Hijo de Dios Salvador”.

La esperanza, como “agua viva”, nos permite continuar nuestro camino. Al anunciar su pasión y muerte, Jesús ya anuncia la esperanza, cuando dice: “al tercer día resucitaré”.  En el silencio de la oración, “se nos da la esperanza.  Es fundamental recogerse en oración y encontrar, en la intimidad, al Padre de la ternura”.  Vivir una Cuaresma con esperanza significa recibir la esperanza de Cristo, que entrega su vida en la cruz y que Dios resucita al tercer día, “dispuestos siempre para dar explicación a todo el que nos pida una razón de nuestra esperanza”.

La caridad, vivida tras las huellas de Cristo, mostrando atención y compasión por cada persona, es la expresión más alta de nuestra fe y nuestra esperanza

La caridad “se alegra de ver que el otro crece; sufre cuando el otro está angustiado: solo, enfermo, sin hogar, despreciado, en situación de necesidad… La caridad  nos hace salir de nosotros mismos… no es un sentimiento estéril, sino la mejor manera de lograr caminos eficaces de desarrollo para todos… es don que da sentido a nuestra vida, nos lleva a considerar, a quien se ve privado de lo necesario, como un miembro de nuestra familia, amigo, hermano”.

Nos anima el Santo Padre a vivir una Cuaresma de caridad cuidando “a quienes se encuentran en condiciones de sufrimiento, abandono o angustia a causa de la pandemia de COVID-19”. En un contexto tan incierto sobre el futuro,  nos invita a recordar la palabra que Dios dirige a su Siervo: “No temas, que te he redimido”. Ofrezcamos con nuestra caridad una palabra de confianza, para que el otro sienta que Dios lo ama como a un hijo”.

Queridas Damas y Caballeros, en Cuaresma, en lugar de “palabras que humillan, que entristecen, que irritan, que desprecian”, procuremos decir palabras de aliento, que “reconforten, fortalezcan, consuelen y estimulen”. Seamos  amables, prestemos atención, escuchemos,  regalemos una sonrisa. Que la Santísima Virgen, y San José, nos ayuden a recorrer con fidelidad el camino de la Cuaresma.

Vuestro Director Espiritual: Pedro-José.

Last modified: 25 febrero 2021

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