Caballeros del Pilar

MEDITACIÓN FEBRERO 2021

26 enero 2021

Queridas Damas y Caballeros: Desde  el mes de febrero de 2021, os invito a meditar la Carta Apostólica de S. S. Francisco “Con Corazón de Padre”,  con motivo del 150 aniversario de la declaración de San José como Patrono de la Iglesia universal.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Bendita  y alabada sea la hora en que María Santísima vino en carne mortal a Zaragoza, por siempre sea bendita y alabada. Gracias, Señora del Pilar, por haber venido a Zaragoza, y dejarnos TU PILAR, fortaleza en la fe, seguridad en la esperanza y constancia en el amor. Señora del Pilar, acorta este tiempo de prueba, que cese esta pandemia; que haya trabajo digno para todos; y llena de seminaristas santos el seminario de Zaragoza.

Los Evangelios llaman a Jesús “el hijo de José”. San José amó a Jesús “con corazón de padre”. Comenta el Santo Padre, “los dos evangelistas que evidenciaron su figura, Mateo y Lucas, refieren poco, pero lo suficiente para entender qué tipo de padre fuese y la misión que la Providencia le confió”.

José fue “un humilde carpintero, desposado con María”; un “hombre justo”, “siempre dispuesto a hacer la voluntad de Dios manifestada en su ley y a través de los cuatro sueños que tuvo”. “Después de un largo y duro viaje de Nazaret a Belén, vio nacer al Mesías en un pesebre, porque en otro sitio “no había lugar para ellos” (Lc 2,7). Fue testigo de la adoración de los pastores y de los Magos, que representaban respectivamente el pueblo de Israel y los pueblos paganos”.  “Tuvo la valentía de asumir la paternidad legal de Jesús, a quien dio el nombre que le reveló el ángel: “Tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mt 1,21).

Cuarenta días después del nacimiento, “José, junto a la madre, presentó, en el templo, el Niño al Señor y escuchó sorprendido la profecía que Simeón pronunció sobre Jesús y María. Para proteger a Jesús de Herodes, permaneció en Egipto como extranjero. De regreso en su tierra, vivió de manera oculta en el pequeño y desconocido pueblo de Nazaret, en Galilea —de donde, se decía: “No sale ningún profeta” y “no puede salir nada bueno”. “Cuando, durante una peregrinación a Jerusalén, perdieron a Jesús, José y María lo buscaron angustiados y lo encontraron en el templo mientras discutía con los doctores de la ley”.

“Después de María, Madre de Dios, ningún santo ocupa tanto espacio en el Magisterio pontificio como José, su esposo”. Los Romanos Pontífices han destacado el papel central de San José en la historia de la salvación. El beato Pío IX lo declaró “Patrono de la Iglesia Católica”, el venerable Pío XII lo presentó como “Patrono de los trabajadores” y san Juan Pablo II como “Custodio del Redentor”. El pueblo lo invoca como “Patrono de la buena muerte”.

Al cumplirse ciento cincuenta años de que el beato Pío IX, el 8 de diciembre de 1870, lo declarara Patrono de la Iglesia Católica, el Papa Francisco quiere compartir con nosotros “algunas reflexiones personales sobre esta figura extraordinaria, tan cercana a nuestra condición humana”. Este deseo “ha crecido durante estos meses de pandemia, en los que podemos experimentar, en medio de la crisis que nos está golpeando, que “nuestras vidas están tejidas y sostenidas por personas comunes —corrientemente olvidadas— que no aparecen en portadas de diarios y de revistas, ni en las grandes pasarelas del último show pero, sin lugar a dudas, están escribiendo hoy los acontecimientos decisivos de nuestra historia: médicos, enfermeros y enfermeras, encargados de reponer los productos en los supermercados, limpiadoras, cuidadoras, transportistas, fuerzas de seguridad, voluntarios, sacerdotes, religiosas y tantos pero tantos otros que comprendieron que nadie se salva solo”.

“Cuánta gente cada día demuestra paciencia e infunde esperanza, cuidándose de no sembrar pánico sino corresponsabilidad. Cuántos padres, madres, abuelos y abuelas, docentes muestran a nuestros niños, con gestos pequeños y cotidianos, cómo enfrentar y transitar una crisis readaptando rutinas, levantando miradas e impulsando la oración. Cuántas personas rezan, ofrecen e interceden por el bien de todos”.

Queridas Damas y Caballeros, todos podemos “encontrar en san José —el hombre que pasa desapercibido, el hombre de la presencia diaria, discreta y oculta— un intercesor, un apoyo y una guía en tiempos de dificultad. San José nos recuerda que todos los que están aparentemente ocultos o en “segunda línea” tienen un protagonismo sin igual en la historia de la salvación”.

Vuestro Director Espiritual: Pedro-José.

Last modified: 26 enero 2021

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