Caballeros del Pilar

MEDITACIÓN AGOSTO Y SEPTIEMBRE 2020

6 octubre 2020

Queridas Damas y Caballeros: En el mes de agosto y septiembre de 2020, os invito a seguir meditando en Iglesia en salida, hogar acogedor.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Bendita  y alabada sea la hora en que María Santísima vino en carne mortal a Zaragoza, por siempre sea bendita y alabada. Gracias, Señora del Pilar, por haber venido a Zaragoza, y dejarnos TU PILAR, fortaleza en la fe, seguridad en la esperanza y constancia en el amor.  Seguimos clamando: Señora del Pilar, acorta este tiempo de prueba, que cese esta pandemia.

La Iglesia en salida ha de ser Hogar acogedor para todos, por su sencillez, su acogida con amor incondicional, misericordia, compasión y ternura, una madre de corazón abierto.

El Papa Francisco, en el Mensaje al Congreso “Pueblo de Dios en salida”, decía: “Es fundamental tomar conciencia de que formamos parte de una comunidad cristiana. No somos una agrupación más, ni una ONG, sino la familia de Dios convocada en torno a un mismo Señor. Recordar esto nos lleva a profundizar cada día nuestra fe: un don que se vive en la acción litúrgica, en la oración común de toda la Iglesia y que debe ser anunciado. Es el pueblo convocado por Dios, que camina sintiendo el impulso del Espíritu, que lo renueva y le hace volver a Él, una y otra vez, para sentirnos cosa suya”.

EG, 46: “La Iglesia “en salida” es una Iglesia con las puertas abiertas. Salir hacia los demás para llegar a las periferias humanas… mirar a los ojos y escuchar… acompañar al que se quedó al costado del camino. A veces es como el padre del hijo pródigo, que se queda con las puertas abiertas para que, cuando regrese, pueda entrar sin dificultad”.

EG, 47: “La Iglesia está llamada a ser siempre la casa abierta del Padre. Uno de los signos concretos de esa apertura es tener templos con las puertas abiertas en todas partes. De ese modo, si alguien quiere seguir una moción del Espíritu y se acerca buscando a Dios, no se encontrará con la frialdad de unas puertas cerradas. Pero, dice el Papa,  hay otras puertas que tampoco se deben cerrar. Todos pueden participar de alguna manera en la vida eclesial, todos pueden integrar la comunidad, y tampoco las puertas de los sacramentos deberían cerrarse por una razón cualquiera. Esto vale sobre todo cuando se trata de ese sacramento que es “la puerta”, el Bautismo. La Eucaristía, si bien constituye la plenitud de la vida sacramental, no es un premio para los perfectos, sino un generoso remedio y un alimento para los débiles. (Pero, no olvidemos, que ha de recibirse en gracia de Dios, de lo contrario, como dice San Pablo, comeríamos nuestra propia condenación). Sigue diciendo Su Santidad: Estas convicciones también tienen consecuencias pastorales que estamos llamados a considerar con prudencia y audacia. A menudo nos comportamos como controladores de la gracia y no como facilitadores. Pero la Iglesia no es una aduana, es la casa paterna donde hay lugar para cada uno con su vida a cuestas. Hemos de estar siempre dispuestos para acoger a los demás.

EG, 48: “Si la Iglesia entera asume este dinamismo misionero, debe llegar a todos, sin excepciones”. Pero ha de  privilegiar, “no tanto a los amigos y vecinos ricos, sino sobre todo a los pobres y enfermos, a esos que suelen ser despreciados y olvidados, a aquellos que no tienen con qué recompensarte” (Lc 14,14). Hoy y siempre, “los pobres son los destinatarios privilegiados del Evangelio, y la evangelización dirigida gratuitamente a ellos es signo del Reino que Jesús vino a traer. Hay que decir sin vueltas que existe un vínculo inseparable entre nuestra fe y los pobres. Nunca los dejemos solos”.

El Papa Francisco, en el Mensaje con motivo del Congreso celebrado del 14 al 16 de febrero de 2020 con el tema “Pueblo de Dios en salida”, decía: “les pido, por favor, que eviten a toda costa las “tentaciones” del laico dentro de la Iglesia, que pueden ser: el clericalismo, que es una plaga y los encierra en la sacristía, como también la competitividad y el carrerismo eclesial, la rigidez y la negatividad”.

Queridas Damas y Caballeros: Nos pide el Santo Padre que no tengamos miedo “de patear las calles, de entrar en cada rincón de la sociedad, de llegar hasta los límites de la ciudad, de tocar las heridas de nuestra genteesta es la Iglesia de Dios, que se arremanga para salir al encuentro del otro, sin juzgarlo, sin condenarlo, sino tendiéndole la mano, para sostenerlo, animarlo o, simplemente, para acompañarlo en su vida. Que el mandato del Señor resuene siempre en ustedes: Vayan y prediquen el Evangelio” (Mt 28,19). Pues, hermanas y hermanos a patear las calles, a entrar en cada rincón de la sociedad, a tocar las heridas de la gente, a predicar el evangelio con obras y con palabras. Feliz y santo verano.

Vuestro Director Espiritual: Pedro-José.

Vuestro Director Espiritual: Pedro-José.

Last modified: 6 octubre 2020

Comments are closed.

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de sus datos para estos propósitos. Ver
Privacidad